Reprogramar la mentalidad telco: cuando la red deja de ser “infraestructura” y se convierte en ventaja competitiva
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Durante décadas, la red fue el costo inevitable del negocio: mantenerla estable, expandirla y protegerla. Hoy, en 2025, esa lógica ya no alcanza. La industria telecom está entrando a una etapa donde la red puede (y debe) convertirse en un motor de diferenciación, impulsado por dos fuerzas que ya no son opcionales: cloud + IA.
Pero el cambio no es solo tecnológico. Es cultural. Porque una red moderna no se “opera” como antes: se diseña, automatiza, programa, protege y monetiza con una mentalidad distinta.
1) IA en telecom: el crecimiento ya llegó… y la presión también
La adopción de IA en telecom se está acelerando con fuerza. La IA generativa pasó de piloto a despliegue comercial a una velocidad inédita, y esa rapidez está cambiando las expectativas internas: si la IA puede optimizar decisiones, automatizar tickets, prevenir fallas y anticipar congestión, entonces no implementarla se vuelve un riesgo competitivo.
El problema es que muchas organizaciones siguen usando IA solo en el “caso más seguro”: monitoreo de performance. Sí, es valioso. Pero deja sobre la mesa el verdadero potencial: planificación de red, mantenimiento predictivo, automatización operativa y orquestación en tiempo real.
Y aparece un freno silencioso: la falta de capacidades internas. No basta con sumar data scientists; telecom es un dominio complejo. La jugada más inteligente suele ser al revés: enseñar IA a los expertos de red, y no intentar convertir a un científico de datos en telco de la noche a la mañana.
2) Cloud en la red: la apuesta híbrida ya es la norma (pero todavía duele)
La mayoría de los operadores está migrando funciones de red a un esquema híbrido y multicloud, combinando on-prem, private cloud, public cloud y edge. Esto tiene sentido: performance y resiliencia siguen siendo críticos, pero la agilidad y la escalabilidad se volvieron indispensables para habilitar automatización e IA.
Aun así, el avance hacia redes “cloud-native” se atora en tres obstáculos muy concretos:
Interoperabilidad: múltiples nubes, múltiples vendors, estándares incompletos.
Dependencia de proveedor: miedo al lock-in (y a pagar ese costo por años).
Caso de negocio: no porque “no haya ROI”, sino porque el valor no siempre se mide en el mismo lenguaje (tiempo a mercado, resiliencia, capacidad de crear servicios, velocidad de despliegue).
Curiosamente, los jugadores más ágiles, muchas veces los más pequeños, adoptan más public cloud para ganar velocidad. Los grandes, con redes más críticas y un escrutinio mayor, suelen preferir la confiabilidad y control del private cloud. No hay una receta universal; hay arquitecturas por propósito.
3) El dilema real: “IA para la red” vs “red para la IA”
Aquí está el punto que define la década:
IA para la red: optimizar performance, automatizar operaciones, reducir costos, aumentar disponibilidad.
Red para la IA: adaptar infraestructura y arquitectura para soportar workloads de IA (latencia, edge, capacidad, datos, seguridad, telemetría).
No es una disyuntiva. Es un círculo: si tu red no está lista para IA, tu IA no escalará; y si tu IA no entra al corazón de la operación, tu red no va a competir en un mercado que exige velocidad y personalización.
Por eso, los telcos que van adelante no solo “adoptan tecnología”: rediseñan su forma de operar, integran automatización de bajo riesgo y crean una cultura de actualización continua sin sacrificar estabilidad.
4) Seguridad: cuando el enemigo es constante, la defensa debe ser continua
El aumento de brechas en telecom no es un fenómeno aislado: es consecuencia de más superficie de ataque (multicloud, multivendor, open networks, APIs) y de la realidad de que los telcos son infraestructura crítica.
Lo interesante es el patrón: los operadores más avanzados en cloud e IA reportan menos incidentes y perciben un impacto más positivo del cloud en su postura de seguridad. ¿Por qué?
Porque cloud bien implementado habilita:
mejoras continuas (patching, hardening, políticas),
observabilidad en tiempo real,
y sobre todo, seguridad automatizada, donde la detección y la respuesta no dependen de “verlo a tiempo”.
Además, aparece un tema operativo que mata la eficiencia: demasiadas herramientas desconectadas. La tendencia inevitable es pasar de seguridad “por puntos” a seguridad como plataforma, integrando señales, telemetría y respuesta.
5) Monetización: el mayor reto… y, paradójicamente, la menor prioridad
Este es el bloqueo más peligroso. Muchos ejecutivos reconocen que monetizar la red es clave, pero lo postergan. Mientras tanto, 5G madura, los open APIs abren puertas, y los ecosistemas se reconfiguran.
La oportunidad está clara:
5G Standalone y su siguiente fase (más inteligencia, más automatización, más “self-healing”),
Network as a Service (NaaS) vía capas de APIs que abstraen la complejidad,
alianzas para exponer capacidades de red a desarrolladores y empresas,
y nuevos modelos como servicios basados en IA, infraestructura para IA y empaquetamiento de capacidades (ej. ofertas “AI-ready”).
Pero monetizar exige algo incómodo: pensar como plataforma, colaborar con partners y adoptar modelos más dinámicos que el “plan mensual” tradicional. No es solo pricing; es producto, go-to-market y arquitectura.
La tesis: los telcos que ganen no serán los que tengan “más red”, sino los que construyan “más capacidad de evolución”
Cloud e IA no son accesorios para reducir costos: son el nuevo lenguaje del negocio. Y ese lenguaje necesita tres decisiones claras:
Modernizar con propósito (híbrido por diseño, cloud-native donde haga sentido).
Operar con inteligencia (telemetría, automatización, IA en procesos clave).
Monetizar como plataforma (APIs, ecosistemas, nuevos servicios, colaboración).
La ventaja no vendrá de implementar herramientas. Vendrá de reprogramar la mentalidad telco para competir en un mercado donde la red ya no es el “medio”, sino el “producto”.
Por Ana de la Luz






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