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El segundo transportista más grande de Estados Unidos ya no es quien crees, y ese dato debería cambiar cómo tu empresa decide con inteligencia artificial.

  • hace 11 minutos
  • 4 min de lectura

Introducción

Durante más de una década, cualquier director de logística en Estados Unidos podía dar por hecho el orden del mercado de paquetería: USPS, UPS y FedEx se repartían casi todo el volumen, y el resto era ruido estadístico. En agosto de 2026, un análisis basado en el Parcel Shipping Index de Pitney Bowes confirmó que ese orden ya no existe. Amazon Logistics se convirtió en el mayor transportista de paquetería por volumen en Estados Unidos, superando a USPS. Y mientras los tres gigantes tradicionales pierden terreno o crecen apenas por encima del estancamiento, un grupo de transportistas regionales y startups de última milla, impulsado en buena parte por el comercio electrónico transfronterizo de Shein y Temu, disparó su volumen 127% en un solo año.

Para cualquier empresa que dependa de enviar productos, documentos o mercancía (retail, manufactura, servicios financieros, gobierno), esto no es una curiosidad del sector logístico estadounidense. Es la prueba más reciente y mejor documentada de que decidir con quién enviar un paquete dejó de ser una decisión de contrato anual y se convirtió en un problema de datos en tiempo real.


Lo que realmente cambió en el mercado:


El Parcel Shipping Index, la investigación anual que Pitney Bowes lleva publicando desde hace más de una década, documentó que el volumen de paquetería en Estados Unidos alcanzó 23,100 millones de envíos en 2025, un crecimiento de 3.3% respecto al año anterior. Detrás de ese número aparentemente modesto hay un reacomodo mucho más profundo:

  • USPS, que durante años fue el transportista con mayor volumen, vio caer sus envíos 8.8% en 2025.

  • UPS registró una caída similar, de 8.7%, en parte por una decisión estratégica de reducir su exposición al volumen de Amazon, considerado menos rentable.

  • FedEx fue la única de las tres grandes que creció, con un incremento de 5.1% en volumen.

  • Amazon Logistics manejó 6,900 millones de paquetes, un alza de 9%, y se convirtió en el transportista con mayor volumen de todo el mercado estadounidense.

  • La categoría de "otros" transportistas (operadores regionales y startups de última milla como OnTrac, GLS, LSO, Spee-Dee, Veho, UniUni o Better Trucks) aumentó su volumen 127%, impulsada en gran medida por el crecimiento de plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu. Su participación en los ingresos totales del mercado pasó de 3.4% a 7.2% en solo un año.

Dicho de otra forma: el mercado de paquetería más grande del mundo dejó de tener tres actores dominantes y un margen de error. Ahora tiene un líder nuevo, dos gigantes históricos en contracción, y una capa entera de transportistas alternativos que crecen a un ritmo que ningún plan de logística tradicional anticipó.


Por qué esto es, en el fondo, un problema de datos

La reacción intuitiva ante estos números sería pensar en negociación de tarifas o en diversificación de transportistas. Pero el reto real es otro: con seis o siete categorías de transportistas moviéndose en direcciones distintas y a velocidades distintas, ninguna decisión estática (un contrato anual, una tarifa fija, una regla de negocio congelada en un sistema) puede seguirle el ritmo a un mercado que se reacomoda mes a mes.

Esto es exactamente lo que ha impulsado a compañías como Pitney Bowes a construir tecnología de envío multi-transportista: plataformas que comparan en tiempo real tarifas, tiempos de entrega y confiabilidad entre docenas de transportistas, y que permiten a una empresa decidir automáticamente, envío por envío, cuál es la mejor opción según el destino, el costo y el nivel de servicio requerido. Ese tipo de decisión, tomada manualmente, era manejable cuando existían tres opciones estables. Con una docena de transportistas cuyo desempeño cambia trimestre a trimestre, se vuelve prácticamente imposible sin un motor de datos que lo haga por ti.


Aplicaciones prácticas para líderes de negocio

Tratar la selección de transportista como una decisión de datos, no de contrato. Las empresas que siguen fijando un solo transportista preferido por región o por tipo de envío están optimizando para un mercado que ya no existe. La selección debería basarse en datos actualizados de desempeño, no en la relación comercial más antigua.

Monitorear a los "otros" transportistas como una categoría estratégica, no residual. Un crecimiento de 127% en un año no es ruido, es una señal de que ahí se está moviendo una parte creciente del comercio electrónico global, especialmente el que llega de plataformas transfronterizas. Ignorar esa categoría por ser pequeña hoy es exactamente el error que cometieron quienes ignoraron a Amazon Logistics hace una década.

Invertir en visibilidad de datos antes que en volumen de negociación. Tener quince acuerdos con distintos transportistas no genera valor si nadie en la organización puede comparar su desempeño real en tiempo real. La tecnología de análisis de envíos, más que el poder de negociación, es lo que permite capturar el ahorro que ofrece un mercado fragmentado.

Anticipar que la disrupción seguirá viniendo de fuera del sector. El transportista que hoy lidera el volumen en Estados Unidos no nació como empresa de logística, y buena parte del crecimiento más agresivo del mercado proviene de plataformas de comercio electrónico, no de transportistas tradicionales. Cualquier industria que dependa de una cadena de suministro estable debería preguntarse qué actor externo podría reacomodar sus reglas de la misma manera en los próximos años.


Conclusión

El dato más incómodo que dejó este informe de agosto de 2026 no es que Amazon Logistics haya superado a USPS. Es que ese cambio de liderazgo, junto con la caída simultánea de UPS y el ascenso acelerado de transportistas que hace cinco años eran irrelevantes, ocurrió en el mercado de paquetería más grande y más estudiado del mundo, y aun así tomó por sorpresa a buena parte de la industria.

La lección para cualquier líder de negocio no es logística, es estructural: cuando un mercado empieza a moverse a distintas velocidades entre sus distintos actores, la ventaja competitiva deja de estar en el contrato más grande o en la relación más antigua. Está en quién tiene la mejor infraestructura de datos para detectar el cambio antes que el resto y ajustar sus decisiones en consecuencia.



Redacción: Yunuen Rincón

 
 
 

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